Dicha población se encuentra situada a los pies de la ladera más septentrional de la Sierra de Gata, donde se escalona la meseta castellana, ayuda a componer el origen toponímico del pueblo. El microclima de esta parte de la Sierra, al que contribuyen los vientos atlánticos y el abrigo de las estribaciones próximas entre sí de esta parte de la cordillera, favorece una variedad de cultivos (vid, olivo, castaño, hortalizas, frutales, etcétera) de los que carecían las vecinas tierras castellanas. Al mismo tiempo, tan solo unas cuantas leguas de pronunciada pendiente separaban los cultivos castellanos (trigo, cebada, avena, centeno, etcétera).


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